Un estudio revelador publicado en 2025 demuestra que apenas uno de cada cien trabajadores colombianos posee conocimientos avanzados en inteligencia artificial. La investigación, conducida por WeWork y Michael Page, expone una preocupante brecha de habilidades en un momento crucial para la transformación digital del país.

Divulgado en el último trimestre de 2025, el informe dibuja un panorama desafiante: mientras las herramientas de IA se extienden rápidamente en oficinas, fábricas y aulas, la gran mayoría de empleados locales apenas cuenta con competencias básicas o intermedias, si es que poseen alguna. Como la transformación digital ahora toca prácticamente todas las industrias, líderes empresariales advierten que la competitividad de Colombia en América Latina podría debilitarse a menos que empresas, universidades y gobierno aceleren programas de capacitación.

La investigación, detallada inicialmente por Infobae, cuantifica el desafío. Solo el 1% de trabajadores «puede acreditarse conocimientos avanzados en IA», señalan los autores, basándose en respuestas de miles de profesionales de diversos sectores Infobae. Casi cuatro de cada diez empleados reportaron no tener contacto con inteligencia artificial, mientras que un porcentaje mayor —aunque familiarizados con plataformas básicas como chatbots o hojas de cálculo automatizadas— admitieron que tendrían dificultades con herramientas sofisticadas de aprendizaje automático necesarias para análisis de datos, modelado predictivo o desarrollo de software.

María Hoyos, directora regional de marketing para América Latina de WeWork, afirmó que estos hallazgos deberían generar un llamado a la acción en toda la industria. «La inteligencia artificial dejó de ser exclusiva del sector tecnológico; hoy determina la productividad de todas las industrias», declaró a los periodistas durante la presentación del estudio en Bogotá. «Las compañías que no inviertan hoy en formación perderán terreno mañana.»

La respuesta de los empleadores tiene consecuencias más allá de las paredes corporativas. El Fondo Monetario Internacional estima que la IA afectará aproximadamente al 40% de los empleos a nivel mundial, desde la automatización de tareas repetitivas hasta la creación de roles completamente nuevos en diseño de algoritmos o ética de datos. En mercados emergentes, donde los recursos educativos pueden ser desiguales, existe el riesgo de una brecha digital creciente que favorezca a trabajadores —y países— ya equipados para aprovechar la tecnología.

Programadores autodidactas llenan el vacío

WeWork y Michael Page descubrieron que los empleados colombianos que poseen habilidades en IA en gran medida se formaron por cuenta propia. Más del 60% de encuestados con algún nivel de competencia indicaron que recurrieron a tutoriales en línea, vídeos de YouTube o foros entre pares en lugar de formación corporativa formal. Solo el 12% reportó que su empleador había financiado un curso estructurado, certificado o programa de posgrado.

Esa dependencia del autoaprendizaje tiene límites, argumentó Hoyos. Si bien los webinars gratuitos o bootcamps de bajo costo pueden introducir un tema rápidamente, rara vez proporcionan la profundidad y mentoría necesarias para abordar casos de uso avanzados como procesamiento de lenguaje natural, visión por computadora o implementación de modelos a gran escala. «Sin una estrategia de capacitación continua, los talentos aprenden a medias y las empresas pierden oportunidades de innovación», afirmó.

Algunas empresas intentan cubrir la brecha internamente. Bancos, fintechs y proveedores de telecomunicaciones —las industrias que adoptan más agresivamente la IA para detección de fraudes, evaluación crediticia y servicio al cliente— han comenzado a crear academias internas con científicos de datos. Sin embargo, la participación sigue siendo modesta y a menudo limitada al personal de las sedes en Bogotá, Medellín o Cali, dejando rezagadas a las oficinas regionales y pequeñas y medianas empresas.

Plataformas como Platzi, la empresa latinoamericana de e-learning, están ganando tracción como solución puente. Los clientes corporativos pueden adquirir licencias anuales que dan a los empleados acceso a trayectorias seleccionadas en aprendizaje automático, ingeniería de prompts y ética de IA. Aun así, la adopción es desigual, y las tasas de finalización de cursos rondan el 50%, según instructores que participaron en una reciente cumbre de educación tecnológica en Medellín. Las empresas a menudo no llegan a exigir certificación ni a medir el retorno de inversión.

Contexto nacional, implicaciones internacionales

La lucha de Colombia refleja desafíos comunes en economías emergentes, pero se amplifica por el perfil demográfico del país. Aproximadamente la mitad de la población tiene menos de 30 años, y los analistas del mercado laboral señalan que los jóvenes podrían beneficiarse más de un currículo centrado en IA. Al mismo tiempo, las universidades públicas enfrentan restricciones presupuestarias, y muchas instituciones privadas aún no han actualizado sus planes de estudio para incluir aprendizaje profundo, redes neuronales o marcos de IA responsable.

La urgencia se ve agravada por los pronósticos de automatización. Un estudio de Microsoft citado en el informe advierte que ocupaciones que involucran tareas rutinarias o repetitivas —entre ellas operadores telefónicos, representantes de servicio al cliente y empleados de agencias de viajes— enfrentan el mayor riesgo de ser reemplazadas o transformadas radicalmente por asistentes de IA como Copilot. Para Colombia, donde los servicios representan aproximadamente el 60% del PIB, ese escenario podría alterar la seguridad laboral a menos que los trabajadores se orienten hacia posiciones de mayor valor habilitadas por tecnología.

Los funcionarios gubernamentales reconocen lo que está en juego. El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) ha prometido expandir sus bootcamps gratuitos «Misión TIC» para incluir módulos aplicados de IA, pero la capacidad está limitada a aproximadamente 50,000 plazas anuales—una fracción de la fuerza laboral nacional. Mientras tanto, una propuesta de fondo público-privado destinado a subsidiar certificaciones de IA para profesionales de bajos ingresos se ha estancado en el Congreso.

Consecuencias empresariales y presión competitiva

Para los empleadores, la brecha de talento se traduce en costos crecientes. Las empresas que no pueden encontrar experiencia local a menudo importan consultores o atraen científicos de datos senior del extranjero con salarios que superan ampliamente los promedios domésticos. Incluso así, la retención es difícil: los reclutadores informan que los especialistas bilingües en IA reciben múltiples ofertas internacionales a los pocos meses de actualizar sus habilidades.

La manufactura y logística ilustran el efecto dominó. Un exportador de confección con sede en Medellín instaló recientemente sistemas de visión por computadora para detectar defectos en tejidos, pero tuvo que contratar a un consultor peruano para calibrar los algoritmos. El retraso costó a la empresa seis semanas de producción y casi eliminó las ganancias de eficiencia anticipadas, según comentó el gerente de operaciones de la planta en una reunión de la asociación comercial regional.

En contraste, las empresas que invierten agresivamente en formación parecen obtener dividendos. Una importante cadena minorista de Bogotá creó una beca interna de seis meses en análisis de datos; los participantes introdujeron modelos de precios dinámicos que impulsaron las ventas en línea en dos dígitos, de acuerdo con una evaluación del programa compartida con los autores del estudio. Sin embargo, estas historias de éxito siguen siendo la excepción más que la regla.

Camino a seguir: colaboración y aprendizaje continuo

Aunque el informe de WeWork–Michael Page no prescribe políticas específicas, subraya la necesidad de una acción coordinada. Los expertos proponen un enfoque triple: actualizar los planes de estudio universitarios, incentivar la formación corporativa mediante beneficios fiscales y reforzar plataformas de aprendizaje permanente accesibles a todos los grupos socioeconómicos. Las consideraciones éticas —mitigación de sesgos, privacidad de datos y transparencia algorítmica— también deben integrarse para garantizar que la adopción no exacerbe las desigualdades existentes.

Análisis: qué significa realmente ese 1%

Más allá de las cifras, el estudio señala un punto de inflexión más amplio para la economía colombiana. Hace veinte años, el país lidiaba con el dominio del inglés como barrera para unirse a las cadenas de suministro globales. Hoy, la fluidez en IA emerge como el nuevo determinante de competitividad. Si solo el 1% de la fuerza laboral puede aprovechar herramientas avanzadas de aprendizaje automático, el techo de productividad es bajo y aumenta el riesgo de ser superados por vecinos como Brasil o Chile.

Sin embargo, la misma estadística presenta una oportunidad. Como la adopción sigue siendo incipiente, una inversión dirigida podría generar rendimientos desproporcionados. El vibrante ecosistema de startups de Colombia, particularmente en fintech y edtech, proporciona un campo de pruebas para soluciones escalables. Además, el abultamiento demográfico juvenil significa que millones de nativos digitales están preparados para adquirir nuevas habilidades rápidamente, si se les proporcionan vías estructuradas y apoyo financiero.

El próximo año revelará si la retórica se traduce en compromisos concretos. Las negociaciones presupuestarias en el Congreso, las llamadas de resultados corporativos y los ciclos de acreditación universitaria ofrecerán pistas. Lo que queda claro de los datos de WeWork–Michael Page es que el tiempo es corto: a medida que la inteligencia artificial se convierte en un motor central de la productividad mundial, los países que capaciten más rápido a su gente se llevarán la mayor parte del dividendo económico.

Fuentes

  • https://www.infobae.com/tecno/2025/11/04/solo-el-1-de-los-empleados-colombianos-sabe-usar-ia-avanzada-que-retos-tienen-las-empresas/