Schneider Electric acelera su transformación desde fabricante de equipos eléctricos hacia proveedor integral de tecnología industrial en Colombia, mientras despliega soluciones preparadas para inteligencia artificial en centros de datos. La estrategia busca afrontar la creciente presión energética que generarán las aplicaciones de IA, bajo el liderazgo de Javier Ortiz, presidente del clúster andino.
La transformación local encaja con un contexto global más amplio. Los centros de datos, esenciales para procesar aplicaciones de IA generativa, podrían multiplicar su consumo eléctrico a escala mundial para 2025, según la compañía, que ya presentó iniciativas para mitigar ese impacto y mejorar la sostenibilidad energética Newsweek. Para capitalizar la oportunidad y evitar que la demanda energética se convierta en cuello de botella, Schneider Electric lanzó el 3 de octubre de 2025 un portafolio de infraestructura capaz de operar con mayor eficiencia y menores emisiones ACR Latinoamérica.
Ortiz, ingeniero con carrera previa en firmas tecnológicas, asumió la presidencia del clúster andino hace poco más de dos años y ha introducido metodologías ágiles y procesos de decisión rápidos en una organización históricamente conservadora. El ejecutivo resume el giro estratégico en tres frentes: acelerar la digitalización, integrar capas de software en el negocio tradicional de hardware y convertir la sostenibilidad en un resultado tangible más que en un simple eslogan.
La operación colombiana ilustra el cambio de modelo. Aproximadamente 70% de los ingresos aún provienen de hardware, desde celdas de media tensión hasta tableros de distribución, pero ahora esos equipos se venden acompañados de gemelos digitales, contratos de software como servicio (SaaS) y plataformas en la nube que permiten monitoreo remoto, mantenimiento predictivo y gestión energética. Al sumar servicios recurrentes, Schneider Electric pretende estabilizar su flujo de caja y desprenderse de la ciclicidad que caracteriza al negocio puramente industrial.
IA como columna vertebral
La inteligencia artificial atraviesa la oferta y la cultura interna. Los algoritmos se aplican para ajustar en tiempo real la producción de plantas industriales, optimizar microrredes o balancear el uso de aire acondicionado en edificios corporativos. «No basta con ofrecer IA al mercado; debemos usarla nosotros mismos primero para entender su potencial y sus límites», sostiene Ortiz en diálogos con el equipo local. Bajo esa premisa, los líderes de cada unidad están obligados a reportar trimestralmente los indicadores de eficiencia obtenidos gracias a herramientas de aprendizaje automático.
El auge de la IA implica, sin embargo, un reto energético mayúsculo. Voceros corporativos recuerdan que los centros de datos ya consumen cerca de 1% de la electricidad mundial y podrían subir varios puntos porcentuales si la demanda de procesamiento para modelos de lenguaje y visión artificial se mantiene. Frente a esa proyección, la compañía destinó inversiones a sistemas de refrigeración líquida directa, arquitectura eléctrica modular y software de orquestación capaz de redistribuir carga para disminuir picos de consumo, elementos presentados en su reciente portafolio de soluciones preparadas para IA ACR Latinoamérica.
Ventana de oportunidad en Colombia
Desde la perspectiva de Ortiz, Colombia atraviesa una «ola de modernización tecnológica» en la que las empresas buscan convertir gastos de capital (CAPEX) en gastos operativos (OPEX). Esa tendencia, explica, alimenta la demanda de contratos de servicio, licencias de software y plataformas de gestión energética. «Nuestros clientes ya no quieren simplemente tableros eléctricos más baratos; exigen soluciones que reduzcan consumo, bajen emisiones y les permitan demostrar retorno rápido», comenta el directivo.
La localización geográfica del país, a medio camino entre Norte y Suramérica, y la disponibilidad de fibra óptica submarina hacen de Colombia un candidato natural para albergar mega centros de datos regionales. No obstante, la capacidad energética nacional aún es limitada. Según el Ministerio de Minas y Energía, la matriz eléctrica sigue dependiendo en un 60% de fuentes hídricas vulnerables a fenómenos climáticos como El Niño. Schneider Electric ve en esa brecha la posibilidad de posicionarse como socio estratégico mediante microrredes, sistemas de respaldo y tecnología de gestión de carga.
Infraestructura y talento local
Con unas 800 personas en plantilla y dos plantas de producción en territorio colombiano, la compañía asegura que cuenta con la masa crítica para sostener el crecimiento proyectado. Las fábricas, ubicadas en Cundinamarca y Valle del Cauca, producen tableros eléctricos y celdas de media tensión, mientras integran sensores IoT y firmware compatible con la plataforma EcoStruxure, la columna vertebral de software de la organización.
Además del músculo industrial, la filial ha creado un centro de servicios de software en Bogotá que atiende a clientes del mercado andino. El hub emplea a desarrolladores, ingenieros de datos y especialistas en ciberseguridad que trabajan en modo «follow-the-sun» con equipos de Estados Unidos y Europa. Según Ortiz, esta infraestructura le permite a Colombia «exportar bits además de bienes», diversificando la balanza comercial del sector.
Priorización estratégica para 2025
Dos prioridades concentran la hoja de ruta de la subsidiaria de aquí a diciembre: cultivar una cultura de crecimiento acelerado y acelerar la adopción de tecnologías avanzadas entre los clientes clave: minería, petróleo y gas, alimentos y bebidas. El objetivo interno es crecer dos o tres veces por encima del mercado regional, aprovechando la urgencia que tienen las empresas de digitalizar sus operaciones ante la volatilidad económica y las cada vez más estrictas regulaciones ambientales.
Para sustentar este ritmo, la filial planea duplicar el número de certificaciones de especialistas en IA aplicada a la eficiencia energética y lanzar pilotos de gemelos digitales en las 20 instalaciones más críticas de sus clientes en Colombia, Perú y Ecuador. «La próxima frontera no es vender más equipos, sino asegurar que cada kilovatio-hora producido y consumido genere el máximo valor», enfatiza el presidente del clúster.
La ecuación de las emisiones
Cálculos internos de Schneider Electric indican que el 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero pueden recortarse con tecnologías ya disponibles, siempre y cuando las empresas aceleren su adopción. Esto crea, de acuerdo con la firma, una ventaja competitiva significativa para organizaciones que se muevan rápido, dejando rezagadas a las que solo reaccionen ante regulaciones o presión de inversores.
Alineado con ese discurso, el nuevo portafolio para centros de datos incorpora medidores de carbono en tiempo real, capacidad de integración con fuentes renovables in situ (por ejemplo, paneles solares en cubierta) y un módulo de «planificación de neutralidad» que modela escenarios de reducción de huella según la mezcla de energía contratada, la carga de trabajo de IA y la refrigeración empleada.
Análisis y perspectivas regionales
La estrategia de Schneider Electric refleja un patrón que se repite en la industria: convergencia entre hardware, software y servicios bajo el paraguas de la sostenibilidad. Empresas rivales como Siemens y ABB también están empujando ofertas similares, pero la apuesta de la firma francesa por soluciones preparadas para IA le concede un diferencial en un momento en que la capacidad de cómputo para IA se convierte en factor competitivo. Para Colombia, la llegada de infraestructura más eficiente podría aliviar la presión sobre la red eléctrica, siempre que se combine con planes de expansión de generación y políticas de incentivos a la eficiencia.
Si la demanda de procesamiento para IA crece al ritmo que pronostican analistas, los próximos dos años serán críticos para definir qué países de la región capturarán la nueva oleada de inversión en centros de datos. La capacidad de Schneider Electric para desplegar tecnología probada en mercados maduros podría posicionar a Colombia como destino viable, ayudando a cerrar la brecha energética y a impulsar la transición digital de su tejido empresarial.
