Los documentos internos filtrados revelan una realidad incómoda para Oracle Corporation: las acciones de la compañía cayeron hasta 7,1% en la sesión del martes después de que se conocieran cifras que sitúan el margen bruto de su división Oracle Cloud Infrastructure (OCI) en solo 14%, muy por debajo de las expectativas de Wall Street y de los niveles reportados por rivales de la industria.
Los papeles confidenciales, difundidos inicialmente por el portal The Information y a los que tuvo acceso la publicación taiwanesa DigiTimes, muestran que la compañía obtuvo unos 900 millones de dólares en ingresos por alquiler de servidores con chips de Nvidia en el trimestre que cerró en agosto, pero solo transformó 125 millones en beneficio bruto. De confirmarse la cifra del 14% de margen, estaríamos ante un desempeño muy inferior al de líderes como Amazon Web Services o Microsoft Azure, que históricamente reportan márgenes cercanos o superiores al 30%.
Más allá del tropiezo bursátil inmediato, la filtración cuestiona la narrativa de crecimiento explosivo que Oracle ha promovido durante los últimos meses. En septiembre, el presidente ejecutivo Safra Catz aseguró a analistas que la firma prevé que los ingresos de OCI alcancen 18 000 millones de dólares en el ejercicio fiscal en curso y que la empresa ya tiene «medio billón» de dólares en pedidos en firme para servicios en la nube, según informó Reuters. Las nuevas cifras internas ponen en duda el grado en que ese volumen de contratos se traducirá en rentabilidad.
La compañía no respondió a solicitudes de comentarios sobre la discrepancia entre sus ambiciosas proyecciones y los márgenes revelados. Hasta el momento, ha mantenido como guía oficial que los gastos vinculados a la expansión en inteligencia artificial, principal motor de la demanda, son elevados, pero temporales.
Contexto y reacción del mercado
En lo que va de año las acciones de Oracle habían subido más de 60% gracias a la euforia por la inteligencia artificial (IA). El 10 de septiembre, tras publicitar un potencial incremento del 700% en los ingresos de OCI a tres años vista, el valor escaló otro 36%. Pero el optimismo se desinfló en cuestión de horas cuando se supo que muchos contratos de alquiler de GPU de Nvidia estarían generando pérdidas «considerables», incluso en configuraciones con pocas unidades y con modelos de chips anteriores. La revelación provocó ventas masivas no solo de títulos de Oracle sino también de Nvidia, que retrocedió 0,6%.
Consultoras financieras citadas por Bloomberg señalan que el margen bruto global de Oracle se situó en 67,3% en su último resultado trimestral, el nivel más bajo en más de un año. Esa métrica incluye negocios tradicionales de licencias y soporte, que operan con márgenes superiores y, por tanto, suavizan el impacto de la nube. Aun así, analistas advertían que mantener una política de descuentos agresivos para atraer cargas de IA puede erosionar aún más la rentabilidad consolidada.
Qué dicen los documentos filtrados
La pieza clave de la filtración es la tabla que fija el margen bruto de OCI en 14%, dato citado por DigiTimes, y que detalla cómo los costos de capital y operación se comen la mayor parte de los ingresos:
• Hardware especializado: Las GPU de Nvidia representan el grueso del gasto.
• Energía y refrigeración: Los clústeres de IA requieren densidades de potencia superiores a las de centros de datos tradicionales.
• Construcción de emplazamientos: Oracle anunció la construcción de al menos 15 nuevas «regiones» de nube en los próximos 24 meses.
• Personal técnico y mantenimiento.
Además, varios contratos con clientes de IA estarían estructurados como «reservas» a largo plazo, lo que obliga a Oracle a provisionar capacidad antes de que el cliente consuma el servicio, generando costos por adelantado que presionan el flujo de caja.
Promesas de crecimiento vs. realidad de costos
Para contrarrestar la impresión de que OCI no es rentable, la directiva subraya la magnitud de los pedidos firmados: medio billón de dólares. De materializarse, esa cifra eclipsaría los 40 700 millones de ingresos totales que Oracle facturó en todo su ejercicio fiscal 2024. Sin embargo, la compañía no ha precisado el calendario de reconocimiento de esos contratos ni su rentabilidad esperada.
La presión competitiva añade otra capa de dificultad. Amazon, Microsoft y Google invierten decenas de miles de millones de dólares anuales en centros de datos y diseñan sus propios chips de IA para recortar la factura a proveedores externos. Oracle, por su parte, depende casi en exclusiva de Nvidia y de procesadores de terceros, lo que eleva el costo por unidad de cómputo. En paralelo, la carrera por ofrecer precios atractivos a startups y gigantes de IA desemboca en márgenes más estrechos.
Jugadas estratégicas recientes
En su afán por ganar escala, Oracle firmó un acuerdo con OpenAI para suministrar 4,5 gigavatios de capacidad energética para centros de datos. Esa potencia bastaría para abastecer a varios millones de viviendas en EE.UU., según estimaciones del sector, y convierte el proyecto en uno de los mayores de la historia de la infraestructura digital. La firma también integra el consorcio que puja por adquirir las operaciones estadounidenses de TikTok, un movimiento que le permitiría sumar una base masiva de usuarios y, sobre todo, cargas de trabajo de vídeo que demandan almacenamiento y procesamiento en la nube.
Riesgos y oportunidades
La trayectoria ascendente de la demanda de IA es indiscutible. Gartner calcula que el gasto mundial en servicios de nube pública superará los 1,3 billones de dólares en 2027, frente a 563 000 millones en 2023. Oracle intenta posicionarse como la alternativa «especializada» que ofrece infraestructura optimizada y, al mismo tiempo, servicios de base de datos y aplicaciones empresariales integradas. No obstante, los costos iniciales de esa apuesta obligan a la compañía a caminar por la cuerda floja: si sube precios para proteger margen, arriesga cuota de mercado; si los mantiene bajos, la rentabilidad seguirá comprimida.
Perspectiva de los inversores
Algunos analistas valoran que el 14% de margen podría mejorar a medida que los centros de datos recientes alcancen plena utilización y que Oracle renegocie acuerdos de suministro de energía. Otros señalan que la brecha con AWS o Azure es tan amplia que cerrar ese diferencial requerirá cambios drásticos en la estructura de costos o en la estrategia comercial. De momento, la volatilidad se ha instalado en el valor: las opciones sobre acciones reflejan expectativas de movimientos diarios superiores al 5% durante el próximo trimestre.
¿Qué sigue?
La próxima oportunidad para despejar dudas será la presentación de resultados del segundo trimestre fiscal, prevista para diciembre. Los mercados buscarán claridad sobre tres puntos: 1) ritmo de incorporación de pedidos al estado de resultados, 2) evolución del margen bruto de OCI y 3) planes de inversión de capital para 2026-2027. Si Oracle muestra avances tangibles en cualquiera de estas áreas, podría recuperar parte de la confianza perdida. De no hacerlo, enfrenta el riesgo de que la narrativa de «hipercrecimiento» se torne contraproducente y amplifique las exigencias de transparencia sobre la rentabilidad real de su nube.
Análisis
Aunque un margen del 14% parece crítico, no necesariamente condena el futuro de OCI. Plataformas emergentes a menudo exhiben rentabilidad baja mientras construyen escala. AWS tardó casi una década en estabilizar su margen operativo en torno al 30%. La cuestión es si Oracle dispone de la flexibilidad financiera y de la base de clientes para aguantar ese período de «siembra». Su fortaleza en bases de datos relacionales y contratos de software heredados le otorgan un colchón de liquidez, pero la empresa compite contra rivales con estructuras verticalmente integradas y capacidades de diseño de hardware personalizado. En última instancia, la filtración actúa como recordatorio de que el auge de la IA, por sí solo, no garantiza márgenes altos: la eficiencia operativa y la capacidad de negociación en la cadena de suministro seguirán siendo determinantes.
