La Agencia de Seguridad Cibernética e Infraestructura de Estados Unidos (CISA), que alguna vez fue la primera línea de defensa del gobierno federal contra interferencias en sistemas de votación, brilló por su ausencia en los preparativos de las contiendas estatales y locales realizadas a principios de este mes. Esto ha llevado a los secretarios de estado a cuestionarse cómo protegerán los cruciales comicios de 2026.
Creada en 2018 para contrarrestar la interferencia extranjera y los ciberataques, CISA solía desplegar especialistas junto a funcionarios estatales y de condados, identificaba amenazas emergentes y dirigía simulacros de respuesta a incidentes el Día de Elecciones. Sin embargo, tras reducciones drásticas de personal y cortes presupuestarios bajo la administración Trump, la presencia operativa de la agencia en las elecciones dispersas de noviembre fue notoriamente reducida, según confirman funcionarios electorales en California, Pensilvania, Misisipi y otros estados.
Este repliegue reviste importancia porque los equipos de respuesta rápida de CISA, los informes clasificados y el monitoreo de redes gratuito llenaban vacíos que los condados con recursos limitados no podían cubrir. Con todos los escaños de la Cámara de Representantes y docenas de carreras senadoras y gubernamentales en juego en 2026, los líderes estatales necesitan saber ahora si Washington les ayudará o si deben construir nuevas defensas por su cuenta.
La huella reducida fue reportada ampliamente por primera vez por Associated Press y confirmada por un despacho de ABC News, que advirtió que «la agencia federal encargada de la seguridad de los sistemas electorales estuvo en gran medida ausente de la planificación antes de las elecciones de este mes en varios estados» y que el desarrollo «ha planteado preocupaciones sobre su papel en las próximas elecciones» ABC News.
California sintió el vacío con mayor intensidad. Funcionarios de seguridad electoral estatal informaron que CISA —descrita como «crítica» para sus defensas desde 2018— se retiró de la estructura de múltiples niveles que vincula a agencias federales, estatales y locales. El Condado de Los Ángeles aún compra algunos servicios de ciberseguridad de CISA, pero lo que antes era financiado federalmente ahora es un gasto local. En el Condado de Orange, la oficina del registrador indicó que agencias estatales y personal de TI del condado intervinieron para respaldar el monitoreo de intrusiones y el control de rumores en redes sociales.
Pensilvania, que ha colaborado durante años con CISA en herramientas de correo electrónico resistentes al phishing y planes de prueba de escáneres de boletas, tuvo que recurrir a la policía estatal, su departamento de seguridad nacional y firmas cibernéticas privadas para las elecciones judiciales y municipales de noviembre. Misisipi reportó improvisaciones similares.
Por qué el repliegue
Documentos públicos y entrevistas rastrean el deterioro a una reestructuración interna que comenzó a principios de 2025. Aproximadamente 1,000 posiciones —cerca de uno de cada cinco empleos de CISA— han desaparecido en años recientes, y en marzo la administración redujo 10 millones de dólares de dos programas de subvenciones que financiaban ejercicios de seguridad electoral y equipos de búsqueda de amenazas. Cuando se le pidió especificidades sobre personal y apoyo futuro, un portavoz de CISA solo afirmó que la agencia «permanece preparada para asistir en la protección de infraestructura electoral», un eco de la declaración citada por ABC News.
El vacío de liderazgo agrava la incertidumbre. La nominación de Trump para dirigir la agencia, Sean Plankey, no ha recibido una votación de confirmación del Senado, dejando el puesto vacante. Si bien el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) insiste en que una «revisión integral» de la misión electoral de CISA está en curso, los funcionarios estatales afirman que aún no han visto un plan. Steve Simon, secretario de estado de Minnesota y expresidente de la Asociación Bipartidista Nacional de Secretarios de Estado (NASS), calificó el retraso como «muy oportuno y relevante», señalando que NASS escribió a la secretaria de DHS Kristi Noem en febrero instándola a proteger las funciones electorales centrales de CISA. La respuesta de Noem en marzo prometió acceso continuo a servicios pero no esbozó cronograma alguno.
Una reorganización más profunda
La escritora de política cibernética Justin Hendrix detalló cómo los cortes fluyen de lo que él denomina «la destrucción silenciosa de la infraestructura que mantuvo seguras las elecciones estadounidenses», advirtiendo que 2026 pondrá a prueba «cuánto daño se causó» Greedbane Substack. Arkansas Online, citando expresionarios de la agencia, reportó que desde su fundación, CISA «ayudó a advertir a funcionarios electorales estatales y locales sobre posibles amenazas», pero que «los recortes recientes pueden afectar su efectividad» Arkansas Online.
Los veteranos electorales señalan que dos capacidades son especialmente difíciles de reemplazar:
• Inteligencia sobre amenazas clasificada. Solo el gobierno federal puede desclasificar rápidamente y enrutar advertencias sobre actores de estados nacionales que exploran bases de datos de registro de votantes o realizan campañas de influencia.
• Ejercicios de mesa completa. CISA anteriormente convocaba a secretarios de condados, policía, gestores de emergencias y firmas de comunicaciones para simular amenazas de bomba, ataques de ransomware o desinformación viral. Sin esa estructura, los estados deben diseñar y financiar sus propios simulacros.
Lo que los estados están haciendo ahora
California ha expandido su Centro de Operaciones de Seguridad Electoral interno e incorporó a la Oficina Estatal de Servicios de Emergencia para coordinar la respuesta a incidentes cibernéticos. Pensilvania compró sensores adicionales de detección de intrusiones e invitó a la unidad cibernética de la Guardia Nacional estatal a monitorearlos. Minesota está negociando con un proveedor de inteligencia de amenazas privado para informes que antes suministraba CISA.
No obstante, varios secretarios de estado argumentan que ningún producto privado replica la confianza y las autoridades legales que vienen con una agencia federal. «No se pueden contratar niveles de autorización», comentó un funcionario.
Los interesados también citan el poder de mensajería que CISA ejercía. Cuando se propagó el rumor en 2020 de que máquinas de votación hackeadas habían invertido los resultados, las páginas web «Control de Rumores» de CISA y las rápidas conferencias de prensa ayudaron a desmentir falsedades. Sin esa voz centralizada, los estados temen que la verificación de hechos local sea ahogada en el ruido nacional.
Respuesta federal
Los funcionarios de Seguridad Nacional afirman que la revisión ordenada por la secretaria Noem concluirá a principios del próximo año y que DHS está «comprometida con la protección de infraestructura crítica, incluidas las elecciones». Señalan que la misión más amplia de la agencia también cubre oleoductos, represas y hospitales, y argumentan que parte del personal específico de elecciones ha pasado a funciones de inteligencia de amenazas que aún benefician a los estados.
Los críticos contraponen que el momento es arriesgado. Las primarias principales del ciclo de 2026 están a 14 meses, lo que significa que las ventanas de adquisición, verificación de contratos y capacitación ya se están cerrando. «Incluso si la financiación se restaura mañana, la reconstrucción toma tiempo», señaló un exjefe de división de CISA entrevistado por Arkansas Online.
Posibles caminos futuros
En conversaciones privadas, varios funcionarios estatales propusieron soluciones alternas:
• Pactos multiestales para compartir analistas forenses y equipos de respuesta a incidentes, modelados en el Centro Existente de Análisis e Intercambio de Información de Infraestructura Electoral (EI-ISAC).
• Mayor confianza en la Guardia Nacional. Muchos miembros de la Guardia ya poseen autorizaciones de seguridad y pueden ser activados para misiones estatales.
• Empujones legislativos para subvenciones directas. El Congreso podría asignar fondos de seguridad electoral a los estados, eludiendo una CISA debilitada, aunque la partidización hace que la aprobación sea incierta.
Análisis e implicaciones
La disminución de la participación federal ocurre en un momento cultural precario. La confianza en las elecciones estadounidenses sigue polarizada; una encuesta de Pew de junio encontró que el 56 % de los republicanos cree que el fraude es un problema importante, comparado con el 18 % de los demócratas. El aval bipartidista de CISA una vez ayudó a tranquilizar a votantes escépticos de que profesionales tecnólogos —no políticos— estaban protegiendo las boletas.
Si los estados deben llenar el vacío, las disparidades podrían ampliarse. Jurisdicciones adineradas como Los Ángeles pueden comprar monitoreo de terceros, pero los condados rurales podrían depender de cortafuegos obsoletos y personal de TI prestado. Ese escudo desigual podría invitar a atacantes a explotar el eslabón más débil y luego propagar caos en todo el país.
Por el contrario, la descentralización tiene un lado positivo. Una arquitectura de seguridad más distribuida puede dificultar una sola violación masiva. Los estados que pilotean centros de operaciones internos pueden adaptar tácticas a condiciones locales más rápidamente que una burocracia federal. La clave, según expertos, es asegurar que el intercambio robusto de información continúe incluso sin CISA como centro.
Con boletas primarias ya siendo diseñadas para 2026, los próximos seis meses revelarán si DHS restaura el músculo electoral de la agencia o si los estados institucionalizan nuevas alianzas. De cualquier forma, los votantes —y los adversarios— estarán observando.
Fuentes
- https://abcnews.go.com/US/wireStory/big-agency-charged-securing-elections-lead-midterm-worries-127797543
- https://greedbane.substack.com/p/cisa-election-security-shake-up-whats
- https://www.arkansasonline.com/news/2025/nov/24/cybersecurity-cuts-raise-risks/
