La sede de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Ciudad de México vibró con un mensaje contundente el 8 de noviembre de 2025, cuando Alejandro Martínez Araiza, secretario general del Sindicato Nacional de Alimentos y Comercio (SNAC), instó a una delegación de sindicalistas chinos a comprometerse con el «sindicalismo auténtico» y salvaguardar la libertad de asociación digital para los trabajadores de ambos lados del Pacífico, subrayando que los derechos laborales deben evolucionar al ritmo de la creciente automatización e inteligencia artificial en el lugar de trabajo, según informó La Jornada.
El encuentro reunió a representantes de sindicatos provinciales y sectoriales chinos y líderes de varias federaciones mexicanas en un momento de rápida expansión del comercio e inversión bilateral. Con México atrayendo capital extranjero a niveles récord —y China situándose entre los principales inversores en los sectores automotriz, electrónico y logístico del país— Martínez Araiza utilizó el foro para argumentar que los vínculos económicos deben ir acompañados de un estricto respeto a la negociación colectiva, representación transparente y adopción segura de nuevas tecnologías.
Martínez Araiza, figura prominente del movimiento laboral independiente de México, estructuró la conversación en torno a seis temas: libertad de asociación, eliminación de «sindicatos blancos», uso responsable de la IA, inclusión de derechos digitales en la negociación colectiva, escrutinio transfronterizo bajo el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) y el deber compartido de los sindicatos para moldear el futuro del trabajo. Destacó que los intereses de los trabajadores, no la conveniencia corporativa, deberían guiar el cambio tecnológico: «La integración de la IA en entornos laborales no debe verse como una amenaza sino como una herramienta al servicio de los trabajadores, siempre que exista una regulación clara y ética», afirmó.
Durante casi dos horas de discusión, el líder del SNAC cuestionó a varias empresas de capital chino que operan en México —particularmente en corredores industriales del norte— instándolas a abandonar los llamados «contratos de protección» negociados con sindicatos dominados por los empleadores. Tales contratos, argumentó, eluden la reforma laboral mexicana de 2019, que requiere votaciones secretas para legitimar convenios colectivos y busca erradicar la representación ficticia. «El sindicalismo auténtico no puede comprarse ni fabricarse», insistió Martínez Araiza, añadiendo que los sindicatos deben «construirse mediante ética, transparencia y respeto».
Asimismo, convocó a la delegación china a unirse con sus homólogos mexicanos para presionar a los gobiernos por garantías exigibles sobre organización digital. El SNAC, explicó, ha comenzado a insertar cláusulas sobre «libertad de asociación digital» en nuevos contratos, exigiendo que las empresas garanticen la capacidad de los trabajadores para comunicarse, reunirse y votar en línea sin vigilancia ni represalias. Esta disposición, descrita por Martínez Araiza como «sin precedentes en el sindicalismo mexicano», también obliga a los empleadores a proporcionar plataformas digitales seguras y capacitación.
China es actualmente el principal inversor mundial en robots industriales, y México se encuentra entre los centros manufactureros de más rápido crecimiento en América del Norte. En este contexto, Martínez Araiza advirtió a los invitados que ambos países corren el riesgo de exacerbar la desigualdad si tratan la automatización únicamente como una medida de reducción de costos. Reveló el programa piloto del SNAC para desarrollar herramientas de IA centradas en el trabajador que ofrecen asesoría legal, formación ocupacional y alertas de salud y seguridad en tiempo real. La iniciativa, explicó, buscaría «reconfigurar la relación entre humanos y tecnología para garantizar que el futuro del trabajo no excluya a las personas sino que las coloque en el centro del progreso».
El sindicalista enfatizó que las cláusulas digitales deben armonizarse con las obligaciones internacionales existentes. Bajo el Capítulo 23-A del T-MEC, las instalaciones mexicanas acusadas de negar la libre asociación o negociación colectiva pueden enfrentar quejas de respuesta rápida y posibles aranceles. «El respeto a la libertad sindical y condiciones laborales dignas enfrentarán escrutinio internacional», recordó a la audiencia, instando a los sindicatos mexicanos a vigilar subsidiarias de cualquier país —incluida China— antes de que intervengan los socios norteamericanos.
Los miembros de la delegación china, muchos provenientes de plantas automotrices y electrónicas con operaciones en la región del Bajío mexicano, escucharon sin refutación pública. Según los participantes, expresaron interés en aprender más sobre la reforma laboral mexicana de 2019, particularmente el requisito de que los empleados aprueben contratos mediante voto secreto. Los delegados también preguntaron cómo las herramientas sindicales digitales podrían adaptarse a fuerzas laborales multilingües compuestas por empleados mexicanos, chinos y centroamericanos.
Aunque no se emitió un comunicado conjunto, ambas partes acordaron intercambiar documentos técnicos sobre gobernanza de IA, comités participativos de tecnología y mecanismos de quejas. Martínez Araiza ofreció organizar talleres de seguimiento en Querétaro y Monterrey —dos núcleos con altas concentraciones de capital chino— para demostrar cómo funcionan las cláusulas digitales en negociaciones cotidianas.
La postura del SNAC se construye sobre una ola más amplia de sindicalismo independiente que ha surgido desde que la reforma mexicana desmanteló estructuras corporativistas dominadas durante mucho tiempo por la CTM. Al integrar libertades digitales en la negociación, el SNAC se posiciona a la vanguardia de debates laborales globales, reflejando desarrollos en la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea y discusiones estadounidenses sobre gestión algorítmica. Para trabajadores mexicanos en almacenes de comercio electrónico, centros de llamadas y plataformas de reparto basadas en aplicaciones, la organización remota se ha vuelto indispensable, especialmente después de que la pandemia de COVID-19 normalizara el teletrabajo y los turnos híbridos.
Al mismo tiempo, la Secretaría del Trabajo de México ha tenido dificultades para inspeccionar cada queja laboral oportunamente. Martínez Araiza argumentó que sindicatos fuertes y transparentes pueden llenar ese vacío. «Cuando los empleadores saben que los trabajadores pueden movilizarse en línea a cualquier hora, disminuye el incentivo para violar derechos», señaló.
Extractos clave de la sesión:
• «Aunque las relaciones comerciales y los lazos binacionales con China son importantes, la justicia laboral en estos intercambios es aún más crucial.»
• «Así como defendemos la libertad sindical en el mundo físico, también debemos defenderla en los espacios digitales.»
• «Ambas naciones enfrentan desafíos significativos con la emergencia de nuevas tecnologías… Debemos presionar colectivamente a empresas, sindicatos y gobiernos para proteger a las familias trabajadoras que sostienen nuestros países.»
Los expertos señalan que el llamado al sindicalismo auténtico coincide con el Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo sobre libertad de asociación y el Convenio 98 sobre negociación colectiva, ambos ratificados por México pero no por China. Al invocar estos principios, Martínez Araiza ejerció presión moral, si no legal, sobre sus homólogos. Los analistas laborales afirman que la táctica refleja una tendencia creciente: sindicatos aprovechando estándares internacionales para compensar brechas en la aplicación nacional.
Las corporaciones chinas han invertido miles de millones de dólares en la cadena de suministro automotriz mexicana, particularmente en Guanajuato, Nuevo León y Coahuila. Una supervisión más estricta de las prácticas laborales podría aumentar los costos operativos, pero también reducir riesgos reputacionales ante el creciente escrutinio global de las cadenas de suministro. Si los sindicatos mexicanos logran incorporar cláusulas de libertad digital, las multinacionales podrían replicarlas en otras jurisdicciones para estandarizar el cumplimiento.
Ambas delegaciones planean reunirse virtualmente a principios de 2026 para evaluar el progreso del intercambio de conocimientos acordado. El SNAC también anunció que publicará un documento sobre libertad de asociación digital, detallando lenguaje contractual modelo, protocolos de protección de datos y ejemplos de aplicaciones de IA controladas por comités conjuntos de trabajadores y gerencia.
La estrategia económica de México depende cada vez más del «nearshoring», atrayendo empresas que desean servir a mercados norteamericanos sin retrasos de envío transpacíficos. Las firmas chinas, ansiosas por mantener acceso al mercado estadounidense a pesar de tensiones geopolíticas, son candidatas principales. Sin embargo, el nearshoring fracasará si disputas laborales desencadenan sanciones del T-MEC o rechazo de consumidores. Al priorizar derechos digitales, el SNAC busca preparar la negociación colectiva para el futuro, asegurando que pueda resistir no solo tácticas antisindicales convencionales sino también formas más sutiles de vigilancia algorítmica.
Para China, la reunión ofreció una prueba de su disposición para adaptar prácticas laborales en el extranjero. Si los inversores chinos adoptan sindicalismo auténtico en México, podrían demostrar una flexibilidad que reformaría percepciones del capital chino globalmente. Por el contrario, la falta de compromiso podría invitar acciones de los socios norteamericanos.
El cambio tecnológico es la otra variable. A medida que sistemas de IA gestionan programación, seguimiento de productividad e incluso decisiones disciplinarias, la línea entre prerrogativa gerencial y privacidad de trabajadores se difumina. La propuesta del SNAC de incorporar herramientas de IA pro-trabajador y supervisión digital en contratos ilustra cómo los sindicatos podrían recuperar agencia en el lugar de trabajo impulsado por datos. Su éxito —o falta de él— probablemente informará estrategias laborales en otros mercados emergentes donde la transformación digital está acelerando.
En última instancia, la advertencia de Martínez Araiza de que «el valor humano debe tener precedencia sobre la automatización» encapsula un debate más amplio: ¿pueden las sociedades aprovechar la tecnología para una prosperidad compartida, o la innovación profundizará la desigualdad? La respuesta puede depender menos de nuevos dispositivos que de la acción colectiva y representación auténtica de los trabajadores que los operan.
Fuentes
- https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/11/08/sociedad/exhorta-alejandro-martinez-araiza-a-sindicalistas-chinos-sobre-respeto-a-trabajadores-mexicanos
