Contexto general de rendimiento
Mientras numerosas acciones tecnológicas alcanzan máximos históricos impulsadas por el entusiasmo alrededor de la inteligencia artificial, el sector de software presenta un panorama marcadamente diferente. Durante el período actual del año, muchas de las principales empresas de software han experimentado pérdidas considerables en sus cotizaciones bursátiles, lo que contrasta notablemente con la euforia que caracteriza a otros segmentos tecnológicos. A pesar de este escenario desalentador, especialistas en análisis bursátil como los de Morningstar identifican oportunidades potenciales de inversión en estos valores depreciados.
Causas subyacentes de la caída
La disminución de precios en las acciones de software obedece a múltiples factores concurrentes. Primero, persiste un temor generalizado respecto a cómo la inteligencia artificial podría transformar fundamentalmente el sector. Este temor se centra en dos escenarios: la reducción de ingresos por licencias al automatizar tareas que no requieren intervención humana, y la posibilidad de que aplicaciones de software tradicionales resulten completamente obsoletas.
Según Dan Romanoff, analista sénior de investigación de renta variable en Morningstar, existe considerable incertidumbre sobre las consecuencias finales de esta transformación tecnológica. Además de la preocupación sobre la IA, otros factores macroeconómicos han contribuido a la venta masiva. Las expectativas cambiantes respecto a recortes en las tasas de interés y la ralentización del crecimiento tras el auge experimentado durante la era pandémica han consolidado esta tendencia bajista, particularmente desde julio, intensificándose durante la última semana junto con la caída general del sector tecnológico.
Datos de desempeño específicos
Las valuaciones han experimentado caídas significativas. En los últimos doce meses, Adobe ha perdido 35% de su valor, registrando una baja del 27% durante lo que va del año 2025. Salesforce ha declinado 27% anualmente, encaminándose hacia su peor desempeño desde 2022. HubSpot ha caído 45%, Accenture 30%, y ServiceNow 18%. En comparación, Microsoft ha ganado 19% en el último año, beneficiándose de su posición como inversor temprano en OpenAI y de su exposición a través de Azure.
El Índice Morningstar Global de Inteligencia Artificial y Big Data ha subido 26,6% anualmente, mientras que el Índice Morningstar de Software solo ha ganado 2,6% en el mismo período. El Índice Morningstar de Aplicaciones de Software de Estados Unidos ha bajado más de 7%, contrastando con una ganancia del 12,9% del Índice de Mercado General.
Preocupaciones sobre monetización de la IA
Una inquietud inmediata se relaciona con cómo la inteligencia artificial afectará el modelo de precios tradicional por puesto que utilizan muchas empresas de software como servicio. Si la IA incrementa la eficiencia empresarial, las organizaciones podrían requerir menos licencias, reduciendo los ingresos. De forma más fundamental, la IA podría hacer que determinadas aplicaciones de software sean innecesarias.
Según Romanoff, la monetización de la inteligencia artificial por parte de empresas de software, excluyendo Microsoft y Amazon, ha sido «generalmente poco inspiradora». Estima que solo el 1% de los ingresos proviene de la IA entre las empresas que analiza. Esta cifra representa una desconexión preocupante considerando los cientos de miles de millones invertidos en infraestructura de IA.
Fundamentos y valuaciones actuales
A pesar de estas preocupaciones, las empresas de software han presentado cifras sólidas de ingresos y perspectivas alentadoras recientemente. Por ejemplo, Adobe superó expectativas en el tercer trimestre respecto a crecimiento de ingresos, márgenes operativos y previsiones, reportando además impulso creciente en su suite de soluciones de inteligencia artificial. Sin embargo, sus precios continuaron cayendo.
Las valuaciones han alcanzado niveles de descuento significativos. El 17 de noviembre, el índice de software presentaba una relación precio-valor razonable de 0,89, indicando un descuento del 11% respecto a su valor estimado, comparado con una prima del 5% a principios de año. Adobe está infravalorada aproximadamente 40%, al igual que HubSpot. Salesforce cotiza 28% por debajo de su valor razonable, y ServiceNow 23%. Romanoff estima que la mediana de acciones bajo su cobertura está infravalorada alrededor del 30%.
Perspectivas de inversión
A pesar de los desafíos, Romanoff identifica atractivo en el sector. Con ingresos estables, elevados costos de cambio para clientes y márgenes sólidos de flujo de caja libre, el software presenta características fundamentales sólidas. Destaca especialmente ServiceNow por su crecimiento superior comparado con competidores, cotizando en territorio de cuatro estrellas. Microsoft, con divisiones de software robustas e integración en el ecosistema de hiperscalers de IA, se posiciona favorablemente para beneficiarse a largo plazo de la transformación tecnológica.
Las acciones de software ceden terreno mientras la inteligencia artificial impulsa otros segmentos tecnológicos
El 17 de noviembre de 2025, un informe de Morningstar reveló que los títulos de gigantes como Adobe y Salesforce profundizaron su caída bursátil incluso cuando el entusiasmo por la inteligencia artificial elevaba a otros valores tecnológicos, dejando a los inversores con la pregunta de por qué el software, tradicional motor de crecimiento del sector, se ha rezagado y qué tan prolongado puede ser el descuento actual de hasta 40% frente al valor razonable estimado de algunas de estas compañías Morningstar.
A diferencia de los fabricantes de chips o los proveedores de infraestructura en la nube, que se han beneficiado visiblemente de la carrera por implementar IA generativa, las empresas de software puro encararon un 2025 plagado de ventas masivas. El contraste es tan pronunciado que, en los últimos doce meses, el índice Morningstar Global de Inteligencia Artificial y Big Data avanzó 26,6%, mientras que el índice Morningstar de Software ganó apenas 2,6%. Para quienes siguen de cerca el comportamiento bursátil del sector, la divergencia invita a un examen minucioso de su origen y de las oportunidades que podría ofrecer a largo plazo.
Varias fuerzas confluyen detrás de la corrección. La más evidente es la incertidumbre sobre cómo la IA alterará los modelos de negocio de software como servicio. Si una empresa puede automatizar tareas y reducir sus necesidades de licencias, los ingresos por suscripción —tradicionalmente calculados por puesto— podrían disminuir. Dan Romanoff, analista sénior de renta variable en Morningstar, advierte que muchas casas de análisis todavía no consiguen consenso sobre la magnitud de ese impacto, lo que agudiza la volatilidad Morningstar. A ello se suma la rotación de carteras motivada por la expectativa de recortes tardíos en las tasas de interés y la desaceleración post-pandemia, factores que desde julio intensificaron la venta de activos considerados caros frente a sus flujos de efectivo.
Los números respaldan la narrativa. Adobe, valor favorito de muchos gestores hasta 2023, perdió 35% de capitalización en el último año y acumula un retroceso del 27% solo en 2025. Sus acciones cotizan 40% por debajo del valor razonable calculado por Morningstar —el mayor descuento dentro del seguimiento de la firma— pese a que la compañía superó las previsiones de ingresos y márgenes en su tercer trimestre fiscal Morningstar. Salesforce retrocedió 27% interanual y se encamina a su peor desempeño desde 2022. Otras caídas relevantes incluyen el 45% de HubSpot, el 30% de Accenture y el 18% de ServiceNow.
Paradójicamente, la demanda de software no se ha desplomado. Muchas de estas compañías reportan crecimientos de doble dígito y mantienen márgenes operativos robustos. El obstáculo reside, más bien, en la percepción de que la IA podría hacer obsoletos productos emblemáticos o, en el mejor de los casos, presionar sus precios. Fuera de los hiperescaladores Microsoft y Amazon, Romanoff calcula que apenas 1% de los ingresos del universo de software analizado proviene de ofertas específicamente de IA, una desconexión notable frente a los miles de millones invertidos en entrenamiento de modelos y compra de GPU Morningstar.
Los analistas de Morningstar cuantifican la infravaloración agregada del sector con la relación precio-valor razonable. El 17 de noviembre el índice de software registraba un múltiplo de 0,89, lo que equivale a un descuento de 11% respecto a su estimación intrínseca y contrasta con la prima de 5% observada a principios de año. A nivel individual, además de Adobe, HubSpot cotiza 40% debajo de su valor intrínseco; Salesforce, 28%; y ServiceNow, 23% Morningstar. La mediana de la cobertura se encuentra alrededor de 30% por debajo de lo razonable, un umbral que, históricamente, ha ofrecido puntos de entrada atractivos para inversores con horizonte de varios años.
El freno no afecta a todo el panorama por igual. Microsoft, cuya temprana inversión en OpenAI y la integración de ChatGPT en Azure la han colocado al centro de la narrativa de IA, avanzó 19% en los últimos doce meses. La divergencia resalta la importancia de estar expuesto no solo al software en sentido estricto, sino a la infraestructura y a los modelos que habilitan la nueva generación de servicios cognitivos.
Factores macroeconómicos amplifican la dispersión. Con los bancos centrales postergando recortes de tasas ante niveles de inflación por encima del objetivo, los múltiplos de valoración de compañías de crecimiento han sufrido compresión. En paralelo, el recuerdo del espectacular repunte de la pandemia —marcado por el salto en gasto en licencias remotas y colaboración— sirve de comparativo exigente para las tasas de expansión actuales.
Aunque el ajuste de precios puede desalentar a corto plazo, los defensores del sector subrayan que los fundamentos permanecen sólidos. El software sigue gozando de altas barreras de salida: costos de cambio que incluyen la migración de datos, la reconfiguración de procesos y la capacitación de personal. Además, la naturaleza recurrente de los ingresos por suscripción genera flujos de caja predecibles, una cualidad valiosa cuando las tasas de financiación se mantienen elevadas.
Romanoff ubica a ServiceNow como candidato destacado gracias a su plataforma de automatización de flujos de trabajo, que crece por encima del promedio sectorial y, según la métrica de Morningstar, cotiza en territorio de cuatro estrellas, indicativo de atractivo valor relativo. Asimismo, considera que Microsoft podría capitalizar de forma diferencial la convergencia entre software e infraestructura de IA por su posición como proveedor integral. Para los inversores, la pregunta ya no es si la IA desplaza al software tradicional, sino qué empresas son capaces de integrarla de manera que fortalezca su propuesta de valor en lugar de canibalizarla.
En el calendario próximo se concentran catalizadores relevantes: presentaciones de hojas de ruta de producto durante conferencias de desarrolladores, informes trimestrales que ofrecerán pistas sobre la monetización de funciones de IA y, por supuesto, cualquier señal de la Reserva Federal sobre el ritmo de recortes. Un cambio en la narrativa —por ejemplo, evidencias de que las herramientas de IA se cobran como complementos premium sin erosionar licencias base— podría propiciar una rotación de capital de nuevo hacia el software.
Para quienes evalúan posiciones, el panorama actual recuerda ciclos anteriores en los que una innovación tecnológica crea ganadores inmediatos y, simultáneamente, presiona a incumbentes percibidos como lentos para adaptarse. En el año 2000, las empresas de telecomunicaciones experimentaron un descalabro similar antes de que la banda ancha se volviera ubicua; no todas sobrevivieron, pero quienes modernizaron su infraestructura acabaron capturando un mercado ampliado. La lección histórica sugiere prudencia, pero también recuerda que la tecnología rara vez desplaza por completo plataformas que evolucionan a la par de la demanda.
Mientras tanto, los descuentos actuales ofrecen una ventana para inversionistas con apetito por la volatilidad y la paciencia necesaria para esperar la confirmación de tesis de largo plazo. Quienes busquen exposición deberían, no obstante, distinguir entre compañías con balances saneados, ventajas competitivas duraderas y estrategias claras de incorporación de IA, frente a aquellas que solo esgrimen promesas sin hoja de ruta tangible.
Fuentes
- https://global.morningstar.com/es/mercados/colapso-de-las-acciones-de-software
