La Fundación NLnet y la Comisión Europea activaron el 1 de octubre de 2025 la décima convocatoria de NGI Mobifree, un programa que distribuirá entre 5.000 y 50.000 euros a investigadores, desarrolladores y organizaciones de todo el mundo que diseñen software móvil libre y hardware abierto. Las propuestas deben llegar antes del 1 de diciembre de 2025, y las iniciativas seleccionadas recibirán apoyo económico y técnico para crear soluciones más seguras, sostenibles y respetuosas con la privacidad.
Con un presupuesto pensado para ideas tempranas pero de rápido impacto, la convocatoria se enmarca en Horizon Europe – Next Generation Internet (NGI). Su propósito es claro: recuperar para la ciudadanía el control sobre la tecnología que lleva en el bolsillo, al tiempo que fortalece la soberanía digital europea mediante el fomento de proyectos que sean abiertos, reproducibles y ambientalmente responsables.
La iniciativa se dirige a un abanico amplio que abarca desde desarrolladores individuales hasta universidades y startups. A diferencia de otros fondos europeos, no exige nacionalidad dentro de la Unión; basta con que el proyecto cumpla los criterios de apertura, ética y beneficio público. Toda la postulación se realiza en línea, eliminando barreras geográficas o burocráticas y convirtiendo a NGI Mobifree en una de las puertas de entrada más accesibles para financiar I+D centrada en telefonía móvil.
Según la información oficial de la Fundación NLnet, esta décima edición mantiene los incentivos económicos que han convertido el programa en un referente para la comunidad open-source: ayudas de entre €5.000 y €50.000, desembolsadas en función de entregables acordados con cada equipo seleccionado. Esa flexibilidad permite financiar tanto mejoras puntuales de software ya existente como la construcción de prototipos de hardware que respeten los principios de reparación y reutilización.
¿Quiénes pueden aspirar a los fondos? NGI Mobifree acepta desde contribuyentes solitarios que mantengan librerías críticas de seguridad hasta grupos de investigación académica o colectivos comunitarios. El único requisito técnico irrenunciable es la adopción de licencias libres: los resultados deberán publicarse como código abierto y mantenerse accesibles después de concluido el proyecto. De esta forma los desarrolladores no solo reciben respaldo financiero, sino también la visibilidad que brinda la red NGI, un ecosistema europeo que conecta a cientos de iniciativas orientadas a un internet más humano.
Entre los ejes prioritarios, la organización destaca cuatro. Primero, el impulso al software libre y al hardware abierto, lo que garantiza revisiones públicas de seguridad y evita dependencias propietarias. Segundo, la privacidad: NGI Mobifree busca herramientas que reduzcan la recolección masiva de datos o faciliten el cifrado de extremo a extremo. Tercero, la usabilidad y la accesibilidad, claves para que las propuestas lleguen a usuarios diversos y no queden relegadas a círculos técnicos. Y cuarto, la sostenibilidad tecnológica, con un énfasis particular en la reducción de residuos electrónicos y la eficiencia energética.
El calendario oficial también contempla acompañamiento profesional. Los equipos beneficiados participarán en sesiones de mentoría virtuales y presenciales con especialistas de la Fundación NLnet, así como en encuentros de la comunidad NGI. Este apoyo, según el programa, pretende acelerar la transición de un prototipo académico a un producto que pueda adoptarse en contextos reales, desde administraciones públicas hasta cooperativas tecnológicas.
Para ciudades como Bogotá, que a través de su Consejería de Relaciones Internacionales ha identificado la convocatoria como una oportunidad estratégica, NGI Mobifree abre la puerta a conectar laboratorios locales con redes europeas. Voceros de la consejería valoran especialmente la compatibilidad del llamado con políticas de software libre y datos abiertos que la capital colombiana viene impulsando. Esa perspectiva subraya el alcance global de una iniciativa financiada en gran parte con fondos europeos, pero diseñada para catalizar talento allí donde exista.
El proceso de solicitud consta de dos fases principales. En la primera, los aspirantes presentan un formulario resumido que describe el problema a resolver, la metodología y el presupuesto aproximado. Los evaluadores revisan la compatibilidad ética y técnica; si el proyecto pasa el corte, avanza a una segunda etapa más detallada en la que se definen entregables, hitos y métricas de impacto. La publicación de resultados está prevista para el primer trimestre de 2026, y los proyectos podrán ejecutarse hasta noviembre de ese mismo año, lo que otorga un margen de once meses para el desarrollo efectivo.
La apuesta por hardware abierto merece una mención aparte. Al incluir explícitamente placas de prueba, diseños de antenas y periféricos modulares dentro de los gastos elegibles, NGI Mobifree reconoce que la libertad del usuario final depende tanto del código como del dispositivo físico. Este énfasis coincide con la tendencia creciente de fomentar el derecho a reparar que la Comisión Europea impulsa por la vía regulatoria y con la demanda de cadenas de suministro tecnológicas menos monopólicas.
Una pregunta recurrente es cómo se resguarda la propiedad intelectual. El reglamento del programa pide licencias OSI-aprobadas para el software y normas equivalentes de acceso libre para la documentación y los diseños de hardware. A cambio, los autores conservan la autoría y pueden ofrecer servicios profesionales, formación o modelos de negocio compatibles con la publicación abierta del código. En opinión de analistas de tecnología cívica, este enfoque equilibra la sostenibilidad financiera de los proyectos con la misión pública de NGI Mobifree.
La décima convocatoria llega, además, en un momento en que la conversación pública sobre privacidad móvil y sostenibilidad está en alza. El debate europeo por limitar la obsolescencia programada y asegurar la actualización prolongada de dispositivos da a los desarrolladores un terreno fértil para proponer alternativas. Herramientas que reduzcan el rastreo publicitario, sistemas operativos ligeros que alarguen la vida útil de equipos antiguos o plataformas de mensajería con cifrado verificable encajan de lleno en los objetivos del programa, que define la «seguridad por diseño» como un criterio de evaluación principal.
Quedan exactamente dos meses entre la apertura del 1 de octubre y la fecha límite del 1 de diciembre de 2025. Durante ese lapso, la Fundación NLnet prevé realizar seminarios web y sesiones de preguntas frecuentes para guiar a los aspirantes. El calendario y las presentaciones quedarán disponibles públicamente, acorde con la filosofía de transparencia que envuelve a NGI desde sus orígenes. Los equipos que ya operan proyectos pequeños de código abierto encuentran así un mecanismo ágil para escalar, mientras que universidades pueden financiar la transición de prototipos académicos a adopciones de mercado.
Más allá de la inyección directa de fondos, NGI Mobifree actúa como termómetro de hacia dónde mira Europa en materia de innovación digital: un giro deliberado hacia la ciudadanía, la sostenibilidad y la descentralización. Frente a ecosistemas dominados por plataformas cerradas y modelos de negocio basados en la explotación de datos, el programa coloca el foco en la autonomía tecnológica y el bien común. Esa perspectiva resuena con debates globales sobre inteligencia artificial ética, cadenas de suministro resilientes y derecho a la privacidad.
Si prosperan, los proyectos que obtengan financiamiento podrían ofrecer hojas de ruta replicables para gobiernos locales que buscan independencia tecnológica. También podrían anticipar requisitos regulatorios futuros, como transparencia en algoritmos o interoperabilidad obligatoria. En el mismo sentido, la cláusula de licencias abiertas podría impulsar nuevas colaboraciones entre actores que tradicionalmente compiten, al reducir barreras de acceso a tecnologías de base.
En resumen, NGI Mobifree no es solo una subvención: es una invitación a redefinir la relación de los usuarios con sus dispositivos móviles. Al priorizar la apertura, la seguridad y la sostenibilidad, el programa se alinea con una visión de internet que privilegia derechos digitales por encima de la extracción de datos. El reto para los aspirantes será traducir esa visión en productos concretos, útiles y escalables. Para quienes acepten el desafío, el plazo ya corre.
