Las empresas del sector de productos de consumo enfrentan un futuro moldeado significativamente por la inteligencia artificial. EY ha delineado cuatro escenarios distintos que van desde transformaciones profundas hasta la consolidación del mercado, junto con un proceso de seis pasos diseñado para ayudar a las compañías a navegar estas posibilidades y prepararse ante un panorama en evolución. Estos futuros, detallados en una publicación de 2024, presentan oportunidades inmensas y desafíos considerables, subrayando la necesidad de una planificación estratégica proactiva.
Ante cambios rápidos, incertidumbre e interdependencias complejas, comúnmente referidas como el entorno NAVI, las organizaciones deben traducir el potencial de la inteligencia artificial en productos tangibles, modelos de negocio viables y prácticas operativas efectivas para asegurar una posición de liderazgo. Este imperativo estratégico surge de la comprensión de que la IA no es simplemente una actualización tecnológica, sino una fuerza fundamental que redefinirá cómo operan las empresas y cómo los consumidores se relacionan con productos y servicios.
Un futuro proyectado, denominado «Transform», envision que la inteligencia artificial reestructurará fundamentalmente las operaciones organizacionales para 2030. Este escenario anticipa la implementación generalizada de sistemas sofisticados de razonamiento e IA agentiva, lo que generará innovación y creación de valor sin precedentes. Para entonces, se espera que las plataformas de IA de nivel empresarial sean robustas, confiables y ampliamente disponibles, amplificando significativamente las capacidades humanas y automatizando flujos de trabajo intrincados en numerosos sectores. Para las organizaciones de productos de consumo, la IA trascenderá la retórica promocional y reestructurará de manera integral la sociedad, influyendo en cómo las personas viven, trabajan y toman decisiones de compra. Los sistemas agentivos anticiparán preferencias de los consumidores, diseñarán ofertas en consecuencia y supervisarán operaciones de extremo a extremo. En este futuro, la IA se convierte en el sistema operativo fundamental de la empresa, con humanos dirigiendo e IA ejecutando, lo que exige que las compañías reconstruyan completamente su arquitectura de valor en torno a la IA e reimaginen metodologías de producción, distribución, promoción y comercio para entregar las experiencias fluidas y anticipatorias que los consumidores demandarán.
Un segundo escenario, «Growth», plantea que la IA catalizará avances consistentes. En esta trayectoria, las capacidades de IA avanzan metodicamente a través de refinamientos incrementales en lugar de avances revolucionarios, y las iniciativas regulatorias resultan menos restrictivas que las ventajas de productividad derivadas del uso de IA dirigida por humanos. Para 2030, se espera que agentes de IA especializados demuestren considerable competencia en funciones operativas como finanzas, gestión de personal, asuntos legales y otros ámbitos empresariales, permitiendo nuevas estructuras organizacionales con funciones administrativas extensamente automatizadas y operaciones mejoradas artificialmente dirigidas al consumidor. Para las empresas de productos de consumo, la IA funcionará de manera confiable, aumentando la productividad al gestionar independientemente tareas repetitivas. Esto permite expansión escalable mientras se preserva la rentabilidad, permitiendo que el personal se oriente hacia contribuciones estratégicas e imaginativas de mayor significado. Los consumidores experimentarán personalización cada vez más sofisticada. Las empresas exitosas en este futuro extenderán la IA a través de sus cadenas de valor completas, desde el abastecimiento hasta el servicio al cliente, mientras preservan estratégicamente las fortalezas y capacidades humanas. El hallazgo central aquí es que la IA amplía el trabajo sin desplazamiento, elevando las contribuciones humanas dentro de las cadenas de valor organizacionales.
El escenario de «Restriction» prevé un futuro para 2030 donde la IA opera bajo supervisión rigurosa debido a reveses significativos y ampliamente publicitados. Incidentes como malfuncionamientos de plataformas de comercio impulsadas por IA, errores persistentes en documentación financiera generada artificialmente y errores de diagnóstico en sistemas de IA médica podrían crear consideraciones sustanciales de responsabilidad legal. Simultáneamente, la producción de contenido basada en IA puede demostrar viabilidad comercial reducida en comparación con proyecciones iniciales, lo que requiere una reevaluación deliberada de marcos de gobernanza y ejecución de IA a nivel mundial. Para empresas de productos de consumo, esto se traduce en desarrollo de IA desacelerado en medio de demandas computacionales crecientes e impedimentos regulatorios. El retorno del capital invertido puede resultar insatisfactorio, y el progreso tecnológico podría casi detenerse. Los consumidores podrían desconfiar de la uniformidad mecánica de la IA, lo que llevaría a mercancías de lujo anunciándose como «creadas por humanos». Las empresas victoriosas en este entorno enfatizarían la creatividad humana auténtica y la confianza, refinando cadenas de valor convencionales mientras demuestran confiabilidad en cada punto de interacción con el cliente. La idea central es que la IA decepciona las expectativas y la contribución humana sigue siendo esencial para generar valor significativo.
El cuarto futuro potencial, «Collapse», o más precisamente «Market Consolidation», sugiere que para 2030, la IA reconfigurará la dinámica competitiva, permitiendo una concentración de mercado extraordinaria. Un avance tecnológico significativo podría llevar a una única entidad dominante a lograr supremacía sustancial en IA, estableciendo ventajas de red formidables que reestructuren condiciones competitivas en todos los sectores dependientes del capital intelectual. Para las organizaciones de productos de consumo, este resultado significa que la promesa de transformación de la IA podría entregar exclusión. Un puñado de corporaciones dominantes capturarían los beneficios, mientras que otras encuentran la IA inaccesible debido a datos restringidos, talento no disponible y plataformas patentadas. El progreso podría estancarse, dejando a la mayoría de las organizaciones enfrentando exageración promocional sin resultados tangibles. Este escenario destaca que la IA no ha democratizado el avance, sino que lo ha concentrado, planteando un desafío significativo para empresas más pequeñas o con menos recursos.
Para navegar estos futuros potenciales, EY recomienda un proceso de implementación estructurado de seis pasos diseñado para respaldar la creación de valor duradero. Este proceso comienza con «Imagine», que implica envisionar posibilidades a través de planificación de escenarios. Esto es seguido por «Assess», donde las organizaciones evalúan sus capacidades actuales y madurez de datos. El tercer paso, «Foundation», se enfoca en establecer la infraestructura necesaria y las capacidades básicas. «Activate» implica implementar aplicaciones de alto impacto usando componentes reutilizables. «Accelerate» trata sobre impulsar progreso a través de resultados demostrados y marcos de gobernanza robustos, y finalmente, «Deploy» enfatiza el monitoreo continuo y la expansión responsable.
El insight de EY, fechado el 20 de junio de 2024, subraya que el futuro de la inteligencia artificial no es un destino único y predeterminado, sino más bien un espectro de posibilidades. El artículo, publicado en la página de insights de EY en español, guía a las empresas para prepararse sistemáticamente para los cuatro escenarios, asegurando que sean resilientes y adaptables independientemente de qué camino tome finalmente el desarrollo de la IA en el sector de productos de consumo.
Fuentes
- https://www.ey.com/es_uy/insights/consumer-products/how-to-shape-the-future-of-ai-in-consumer-products
