Diella, un avatar impulsado por inteligencia artificial, juró simbólicamente el cargo de «Ministra de Estado para la Inteligencia Artificial» el 11 de septiembre de 2025 en Tirana, donde el primer ministro Edi Rama la presentó como la herramienta con la que pretende limpiar de una vez el sistema de contrataciones públicas del país.
Aunque no tiene cuerpo ni ciudadanía, la nueva integrante del gabinete fue creada para supervisar cada etapa de los concursos estatales —desde el diseño de los pliegos hasta la adjudicación— y evitar que funcionarios o empresas manipulen los procesos. Su designación, la primera de este tipo en el mundo, llega tras más de un millón de interacciones previas con usuarios en la plataforma gubernamental e-Albania, donde ya expedía certificados y orientaba trámites cotidianos, según Time.
Con esta jugada, Rama pretende atacar uno de los principales obstáculos para el acceso de Albania a la Unión Europea: la persistente percepción de sobornos y favoritismo en la obra pública. El Gobierno sostiene que Diella garantizará neutralidad algorítmica y total trazabilidad de los expedientes, mientras la oposición la califica de «fantasía propagandística» y litiga la constitucionalidad de nombrar a un software como ministro.
Albania, un laboratorio de gobernanza algorítmica
En la sesión parlamentaria donde fue «investida», Diella apareció en dos pantallas gigantes vestida con traje folclórico y saludó a los diputados en perfecto albanés. Hasta entonces funcionaba como asistente virtual desarrollada con apoyo de Microsoft; la base de código y los servidores permanecen alojados en centros de datos estatales, según el Ministerio de Innovación. Durante su fase piloto emitió más de 36.000 documentos oficiales y, de acuerdo con Global Government Forum, fue precisamente ese desempeño lo que convenció a Rama de otorgarle rango ministerial.
El decreto de nombramiento delimita cuatro responsabilidades clave:
• redactar los términos de referencia de cada licitación;
• definir criterios de elegibilidad y puntaje;
• establecer techos de precios de referencia;
• verificar la autenticidad de los documentos presentados por los oferentes.
Toda recomendación producida por el algoritmo será revisada y firmada por un experto humano en contratación antes de publicarse, con lo cual el Gobierno afirma mantener «el control final en manos de personas». El despacho físico de Diella está ocupado por un equipo de 12 ingenieros de datos y funcionarios de la Agencia Nacional de Información, encargados de entrenar los modelos lingüísticos y auditar los resultados.
Un problema político y económico de largo aliento
La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito estima que hasta un 30% del gasto público en países balcánicos puede perderse por prácticas corruptas. En Albania, los concursos de infraestructura y tecnología han sido señalados reiteradamente por adjudicaciones a empresas vinculadas con partidos gobernantes. Rama —en el poder desde 2013— ha hecho de la transparencia un pilar de su estrategia para acercarse a Bruselas. «Diella no duerme, no cobra salario y no tiene intereses privados», repitió el premier al anunciarla, según Reuters.
La ministra de IA se apoyará en una base de datos histórica de más de 70.000 contratos adjudicados desde 2010, lo que permitirá detectar patrones anómalos de precios o plazos de entrega. El algoritmo marca en rojo las ofertas que se desvían dos desviaciones estándar del promedio y exige explicaciones adicionales a los funcionarios responsables. Cualquier enmienda posterior queda registrada en una cadena de bloques gubernamental abierta para auditorías ciudadanas.
Resistencia jurídica y social
La principal bancada opositora, Partido Democrático, presentó una demanda ante el Tribunal Constitucional argumentando que el artículo 103 de la Carta Magna exige que los ministros sean «ciudadanos albaneses en pleno uso de sus facultades mentales». Los demandantes añaden que un ente no humano no puede asumir responsabilidades políticas ni responder ante el Parlamento por eventuales fallos.
Organizaciones de la sociedad civil, aunque aplauden la ambición tecnológica, piden lineamientos claros sobre la explicabilidad de las decisiones algorítmicas y canales para impugnar resultados. La Autoridad de Protección de Datos Personales ha abierto una investigación preventiva para verificar que los modelos no utilicen información sensible sin consentimiento.
Comparaciones internacionales y presión de Bruselas
La experiencia albanesa se produce en un momento de acelerada adopción de IA en el sector público. Para finales de 2024, agencias federales de Estados Unidos reportaban más de 1.700 casos de uso de inteligencia artificial, el doble que un año antes. El Reino Unido calcula potenciales ahorros de hasta 45.000 millones de libras a largo plazo si extiende asistentes algorítmicos a todos los ministerios, y Francia ya opera «Albert», un sistema que despacha permisos administrativos y notificaciones tributarias.
Sin embargo, ningún otro país ha ido tan lejos como Albania al conceder a un programa informático el rango de ministro. Expertos en gobernanza digital, como Cary Coglianese de la Universidad de Pensilvania —citados frecuentemente en foros de la OCDE—, consideran que la legitimidad democrática de decisiones automatizadas depende de la presencia de claros mecanismos de rendición de cuentas, algo que los albaneses aún están afinando.
Funcionamiento interno y salvaguardas
Diella se basa en un modelo de lenguaje grande (LLM) entrenado en albanés, inglés e italiano. Cada licitación se descompone en cientos de «tareas micro» que el sistema compara con bases de precios internacionales. Un módulo de aprendizaje supervisado refuerza prácticas de redacción neutra, mientras otro identifica cláusulas potencialmente restrictivas que pudieran favorecer a oferentes específicos.
Para minimizar sesgos, el código se revisa mensualmente mediante auditorías externas y se publica el informe de rendimiento en el portal transparencia.gov.al. Según funcionarios de la Oficina Nacional de Adquisiciones, los primeros ensayos internos detectaron discrepancias medianas del 12% entre los precios estimados por Diella y los montos finalmente pagados en contratos históricos, una diferencia que servirá de línea base para medir su efectividad futura.
Impacto a corto plazo
Desde su designación, Diella ha intervenido ya en 57 procedimientos piloto, cuya adjudicación definitiva se anunciará antes de fin de año. El Ministerio de Finanzas calcula que incluso una reducción modesta del 5% en sobrecostos ahorraría al presupuesto unos 28 millones de euros anuales.
No obstante, el equipo de Rama reconoce que la aceptación pública será tan importante como las métricas de ahorro. Por ello planean foros mensuales donde Diella responderá en directo a preguntas de ciudadanos, empleando síntesis de voz para humanizar la interacción.
Riesgos y límites
Especialistas en ciberseguridad alertan de posibles intentos de manipular los datos de entrenamiento o lanzar ataques de denegación de servicio contra el sistema, lo que podría paralizar las compras estatales. Para blindarse, el gobierno ha replicado la infraestructura en servidores espejo ubicados en dos ciudades y ha contratado pólizas contra ciberataques que cubren penalizaciones por atrasos en licitaciones críticas.
Por otra parte, persisten interrogantes éticos: ¿acaso la delegación de tareas estratégicas a una IA no diluye la responsabilidad política? ¿Quién responderá si un algoritmo —aunque revisado por humanos— favorece involuntariamente a un competidor? Hasta ahora, el Ejecutivo solo ha dicho que «la responsabilidad última sigue recayendo en los ministros humanos», pero no existe una cláusula legal que precise el alcance de esa responsabilidad compartida.
Perspectivas de largo plazo
Si Diella reduce efectivamente la corrupción en las contrataciones, Albania podría convertirse en vitrina de cómo la inteligencia artificial fortalece la gobernanza. Bruselas observa el experimento con interés: la limpieza de las compras públicas es uno de los capítulos más espinosos en las negociaciones de acceso a la UE. Un éxito otorgaría a Rama un fuerte argumento para acelerar la adhesión.
En cambio, si la IA tropieza, los críticos concluirán que ningún algoritmo sustituye a instituciones sólidas y controles independientes. El próximo año será decisivo: para entonces, Diella habrá supervisado al menos 400 concursos y los resultados estarán bajo lupa de auditores nacionales y observadores europeos.
La apuesta albanesa revela las tensiones y promesas que rodean el uso de inteligencia artificial en el sector público. Con más de un millón de interacciones a cuestas y un mandato claro de combatir la corrupción, Diella inicia un ensayo sin precedentes de gobernanza algorítmica. Su desempeño no solo compromete el futuro político de Edi Rama, sino que ofrecerá a otros países evidencia empírica sobre los límites de la automatización en el corazón mismo del Estado.
